Capital de la llamada Costa Blanca y bañada por el mar Mediterráneo, Alicante es una ciudad que alberga la impronta dejada en su seno por las diversas civilizaciones que por ella han pasado. Prueba de ello son los numerosos yacimientos y los museos que mantienen vivo ese interesante pasado. Un carácter afable, un clima estupendo, unas playas espectaculares, unos espacios naturales sin igual, un rico patrimonio histórico y una exquisita gastronomía mediterránea, han convertido a esta ciudad en uno de los destinos más demandados, no sólo de España, sino también de Europa.

La oferta hotelera, de ocio y fiesta y la actividad comercial son de lo más variadas. Como también lo es la oferta deportiva. En este capítulo destacan sobre todo las actividades náuticas cuyo mayor exponente será la salida de la  Volvo Ocean Race en octubre de 2014 y las posibilidades para la práctica del golf y otros deportes al aire libre.

A todas estas cualidades se suman las modernas infraestructuras de transporte con las que cuenta, entre ellas el AVE, que hacen posible su conexión rápida y cómoda con otras capitales españolas y europeas. Y es que Alicante ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y ha logrado convertirse en la sede de la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI) de la Unión Europea.

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LA PRIMAVERA CONTINUA

El clima de Alicante es de los más suaves de Europa, con una temperatura media anual que supera los 18º y más de 3.000 horas de sol al año. Un buen lugar para disfrutar de este regalo meteorológico es visitar la Isla de Tabarca, conectada con el puerto de la ciudad por una línea regular de barcos. Posee un núcleo urbano declarado Conjunto Histórico Artístico y  Bien de Interés Cultural y la excelente calidad de sus aguas y la biodiversidad de su fauna y flora han hecho que fuese declarada Reserva Marina del Mediterráneo.

El origen de la ciudad se remonta a los siglos de la dominación árabe, cuando la población se asentó en la falda del monte Benacantil, en cuya cumbre se construyó el castillo de Santa Bárbara. En su ladera se levantó la Vila Vella, que tras la conquista cristiana en 1247, se convirtió en la Vila Nova.

Ayuntamiento-de-Alicante.-Autor-Javier-GuijarroA partir de ahí la ciudad fue creciendo y desarrollándose hasta convertirse en el importante núcleo urbano que es hoy. Este legado histórico se mantiene vivo en los diferentes museos históricos que Alicante posee, como el MARQ,  Museo Arqueológico Provincial, (declarado  Museo Europeo del Año 2004), el MUBAG, Museo de Bellas Artes Gravina  o el MUSA, Museo de la Ciudad de Alicante, ubicado en el Castillo de Santa Bárbara. A ellos se unen centros vanguardistas, como el MACA, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante y el Museo Volvo Ocean Race, moderno espacio expositivo en el que el visitante encuentra un lugar interactivo de conocimiento del mundo marino, las profundidades de los mares y los intrépidos navegantes.

Otros museos y centros culturales que despiertan la curiosidad en el que visita Alicante son el Museo de Fogueres, sobre las Hogueras de San Juan, fiestas mayores de la ciudad, declarados de Interés Turístico Internacional, el Museo de Belenes y el Museo de Aguas de Alicante. Por último, cabe destacar la antigua fábrica de Tabacalera, reconvertida en el Centro Cultural Las Cigarreras, que cuenta con un auditorio multifuncional para acoger actuaciones musicales y teatrales.

Pero el mayor museo de la ciudad son sus calles y plazas, por las que pasear se convierte en un viaje por la historia alicantina. La Basílica de Santa María, construida sobre la antigua mezquita, y la Concatedral de San Nicolás destacan entre sus monumentos. En la cumbre del Monte Benacantil se levanta el Castillo de Santa Bárbara, uno de los símbolos de la ciudad. Se trata de una de las más grandes fortalezas medievales de España, con un enorme valor estratégico. El acceso se puede hacer en coche, y a pie, a través de un ascensor excavado en la roca, frente a la playa del Postiguet. Desde el Castillo se disfrutan de las mejores vistas de la ciudad y su bahía.

Con un poco de suerte la estancia en Alicante puede coincidir con alguna de sus numerosas fiestas. Las mayores son las de San Juan, durante las que arden las fogueres. En la noche del 24 de junio el fuego consume unos monumentos de cartón y madera, confeccionados en clave satírica. Durante estas fiestas, se celebra la habitual feria taurina y se disparan, entre los días 25 y 29, multitud de fuegos artificiales, que compiten por ser los mejores en un animado concurso.

También a lo largo del año, los diferentes barrios de la ciudad celebran las Fiestas de Moros y Cristianos, que conmemoran de manera festiva las luchas entre musulmanes y cristianos en el siglo XIII mediante vistosos desfiles. El más destacado es el del 6 de diciembre, fiesta de San Nicolás, patrón de la ciudad. También es de destacar la Semana Santa alicantina, en la que participan una treintena de hermandades y cofradías, que organizan las procesiones, muchas de las cuales recorren las angostas y empinadas calles del barrio de Santa Cruz. Al finalizar la Semana Santa, dos jueves después del Jueves Santo, se celebra la Peregrina, popular romería que tiene como escenario el monasterio de la Santa Faz, donde se guarda el lienzo que, según la tradición, utilizó la Verónica para limpiar el rostro de Jesús.

La estación de tren de Alicante se encuentra en pleno centro comercial de la ciudad, por lo que es un transporte ideal para visitarla cómodamente. El tren de alta velocidad conecta Alicante con Madrid en poco más de 2 horas. Desde la estación se alcanza a pie los principales lugares de la ciudad, de una manera cómoda. También cuenta con una completa red de autobuses y tram, que la conectan con su área metropolitana.

La naturaleza ha dotado a Alicante de una gran cantidad de playas, que siempre son una buena alternativa a la hora de combinar la visita a la ciudad con un rato de paseo junto al mar. Año tras año reciben el reconocimiento de la Unión Europea, que las distingue con sus Banderas Azules. Desde las más bulliciosas hasta las más solitarias y apartadas, son, sin duda una de las más conocidas postales de la ciudad. En pleno casco urbano destaca la playa de El Postiguet, frente al Castillo de Santa Bárbara y rodeada por un paseo marítimo. A ella se unen la Albufereta, la playa de San Juan, la más conocida, con siete kilómetros de longitud, El Saladar-Urbanova y el grupo de calas del Cabo de la Huerta.

Gastronomia-Explanada.Autor-Ana-BallenillaMundialmente conocida por sus beneficios para la salud, la dieta mediterránea se hace especialmente patente en Alicante gracias a que los productos cultivados en sus fértiles tierras y los frutos de la pesca extraída del mar. El arroz es sin duda el protagonista principal, acompañado por marisco o pescado. La popular “olleta” mezcla verduras y legumbres, todo regado con los vinos de Denominación de Origen de Alicante. Especialmente famosos, los turrones de Alicante surten cada año las mesas españolas durante las fiestas de Navidad. A ellos se unen los helados y las horchatas artesanales, imprescindibles en los largos paseos de verano. Entre los platos más típicos destaca la coca amb tonyina, jugosa empanada de atún.

El nombre de Alicante está presente en multitud de ciudades y pueblos españoles a la hora de hablar de altitud. Se trata de una de las curiosidades de la ciudad: el Ayuntamiento de Alicante, hermoso palacio barroco del siglo XVIII, acoge en su interior la referencia desde la que se mide la altitud sobre el nivel del mar en cualquier lugar de España. Este punto de referencia, denominado Cota Cero, está señalizado en el primer peldaño de la escalera principal del edificio. Así, multitud de edificios de toda la geografía española indican en sus altitudes la leyenda “sobre el nivel de mar en Alicante”. Realizar una visita guiada con teatralización en el Castillo de Santa Bárbara o en Centro Histórico y conocer la ciudad en bicicleta junto a uno de nuestros guías, será una experiencia inolvidable.

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