La Torre del Homenaje de la Alcazaba (conocida popularmente como “Reloj de Papabellotas”) compite en el perfil de Antequera con la Peña de los Enamorados. Ambas funcionan como iconos de una ciudad en la que la obra humana debe mucho a la naturaleza. Situada en una encrucijada, equidistante entre Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada, Antequera se rodea de montes que, a su vez, enmarcan una vega feraz. Civilizaciones que se remontan a la Edad del Cobre dejaron construcciones funerarias –los dólmenes de Menga, Viera y El Romeral- que impresionan a doctos y profanos. Luego se asentaron los romanos y los árabes, que tuvieron durante siglos una plaza fuerte. La ciudad alta proporciona un zoom privilegiado de esta dilatada historia. Y también de la siguiente etapa, en la que, tras la conquista cristiana, que llenó la ciudad baja de conventos e iglesias, se vivió un momento de esplendor humanista con la fundación de la Cátedra de Gramática y la construcción de la Colegiata de Santa María La Mayor. Antequera es historia y Antequera son raíces. Sus tierras, comprendidas dentro de la llamada Depresión de Antequera, tienen un enorme aprovechamiento agrícola, siendo famosa la fertilidad de la Vega Antequerana, que riega el Guadalhorce de este a oeste, y que permite saborear platos típicos como la porra, el ajoblanco, el gazpachuelo o la ensalada de cardos. Cultura, paisaje y gastronomía se funden en Antequera.

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TRADICIÓN EN LAS PEDANÍAS

Cada 25 de diciembre por la mañana, vecinos de las pedanías de Antequera (La Higuera y La Joya, entre otras), del municipio de Villanueva de la Concepción y de la propia ciudad se dan cita en la Ermita de Jeva, al sur del Paraje Natural de El Torcal, para venerar a la Virgen de la Purificación. Esta fiesta comienza con un repique de campanas, que da paso al tradicional “choque de pandas” de verdiales -baile típico de la provincia de Málaga- y a la entrada de éstas a la ermita. Posteriormente, tiene lugar una degustación de mantecados caseros, café, tragos de aguardiente y buñuelos de la zona, así como una serie de actuaciones musicales, hasta que la Virgen es llevada en procesión a la era, donde se celebra una misa.

Que empieces a conocer la ciudad por la zona alta tiene la ventaja de que, junto a monumentos hermosos y cargados de historia, puedes dominar desde diversos miradores el caserío y los paisajes que lo rodean. Uno de estos rincones singulares es el Portichuelo, con la capilla-tribuna de la Virgen del Socorro.

Por su emplazamiento privilegiado y por su importancia como manifestación del florecimiento de la cultura renacentista, cabe destacar la Colegiata de Santa María la Mayor. Alejada de los modelos tradicionales, es una de las construcciones más importantes de la ciudad, con su imponente fachada, uno de los primeros ejemplos  renacentistas en Andalucía. Cuando estés delante de ella, observa su fachada en piedra de sillería con tres calles separadas por contrafuertes, bajo un estilo muy geométrico. En el interior, podrás contemplar su planta basilical con tres naves separadas por columnas jónicas y las armaduras mudéjares de madera.

La ciudad baja también te ofrece un recorrido histórico y monumental. Descubre uno de los principales hitos urbanos de la ciudad: la Iglesia de San Sebastián, con su fachada de estilo renacentista -donde se ubica el escudo de Carlos V- y su torre de estilo barroco. La Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, de estilo manierista-barroco, alberga en su interior un retablo mayor del siglo XVIII, con el camarín de la Virgen de los Remedios, patrona de Antequera. Tampoco te dejarán indiferentes sus bellas pinturas al temple.

El recorrido por la calle Infante Don Fernando te permitirá conocer la Iglesia de San Agustín, el Palacio Consistorial y la Iglesia de San Juan de Dios. Además, fuera de este circuito, pero muy próximo a él, podrás encontrar otros lugares de gran interés como el Convento de la Encarnación, frente a la Plaza del Coso Viejo, donde se halla el Museo de la Ciudad y el Convento de Santa Catalina de Siena; la Plaza de las Descalzas, con el Convento de San José; y la Cuesta de los Rojas, que conduce a la Iglesia del Carmen, situada en la plaza del mismo nombre, y con un valiosísimo retablo barroco en madera sin policromar.

 

La estación de AVE Antequera-Santa Ana está situada a 15 kilómetros del casco urbano. Es punto de partida y llegada de trenes con destino a Madrid, Barcelona, Málaga, Granada, Sevilla, Córdoba y Algeciras. El edificio que alberga la estación cuenta con un diseño moderno, con muros de cristal de cuarzo y cubiertas planas. Un servicio de autobuses comunica la estación con el centro de la ciudad, además de los taxis.

Antequera cuenta con dos ferias consideradas ‘Fiestas de Interés Turístico de Andalucía’. La Real Feria de Agosto, cuyos orígenes se remontan al 1748, fecha en la que el rey Fernando VI concedió a Antequera el privilegio de celebrarla con carácter anual. La inauguración del alumbrado oficial marca el inicio de la Real Feria y, a partir de esa noche, la ciudad se transforma durante toda una semana, con múltiples acontecimientos de ocio, arte y diversión, dirigidos a todos los públicos. Otra de sus fiestas es la Feria de Mayo o de Primavera, que se celebra paralelamente a AGROGANT (Feria Agrícola y Ganadera), que aglutina una gran diversidad de eventos, como la feria agroalimentaria, el concurso subasta de la cabra malagueña, el campeonato de caballos de Pura Raza Española, un maratón fotográfico y actividades de promoción turística de la ciudad.

Pero si lo que buscas es diversión nocturna todo el año, en Antequera puedes encontrar numerosos establecimientos de ocio nocturno, concentrados principalmente en la calle Calzada y la Alameda de Andalucía.

Y si lo tuyo son las rutas ecológicas, Antequera te ofrece el Paraje Natural de El Torcal, una de las muestras más impresionantes de paisaje kárstico de Europa, donde te sorprenderán sus curiosas formaciones, debido a la erosión. Comprende cuatro zonas bien diferenciadas: Sierra Pelada, Torcal Alto, Torcal Bajo, Tajos y Laderas, con su particular fauna y una rica flora que sobrepasa las 600 especies de plantas.

En Antequera, la gastronomía viene determinada por la geografía, por los productos que se cosechan en la Vega –con predominio de los cereales, las hortalizas y el aceite de oliva- y por la idiosincrasia de la gente.

Uno de los platos más conocidos de la gastronomía antequerana es la porra, que se elabora fundamentalmente con pan, aceite, ajo, tomate y pimiento. Otros primeros platos típicos son: el ajoblanco, el pimentón, el gazpachuelo, las migas y algunas ensaladas, como la de cardos.

Pero no te puedes ir de Antequera sin probar sus platos de caza, como el conejo a la cortijera y el chivo pastoril, y las recetas de pescado en escabeche, una forma de conservar los alimentos que se remonta a la época romana.

En el apartado de los postres, sobresale el bienmesabe, un dulce realizado a base de almendra molida, bizcochos de soletilla y cabello de ángel. Y otro producto destacado es el mollete, un tipo de pan árabe, de miga blanca y poco cocido, que se elabora de forma artesanal. El mollete se presta a múltiples acompañamientos: mantequilla, aceite, chicharrones, zurrapa de lomo, paté, embutido, etc., apetecible a cualquier hora del día.

No hay una zona concreta donde estén ubicados bares de tapas y restaurantes, sino que están repartidos por toda la ciudad, lo que ayuda a combinar sin problemas una jornada de turismo cultural y gastronómico. No olvides adquirir en las confiterías y conventos de clausura, como el Convento de Belén o de San José, el típico bienmesabe. En estos mismos establecimientos, en vísperas y fechas navideñas, se ponen a la venta también los mantecados, otro de los dulces típicos de la gastronomía de Antequera. Y sobresalen otros como los pestiños, torrijas y roscos, propios de la Semana Santa.

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