Cruce de civilizaciones, estilos artísticos y destinos históricos, un sol de muchos siglos ha ennoblecido la bimilenaria capital leonesa. Fundada por aquellas legiones cuyo destino manifiesto era conquistar y civilizar, la ocupación romana de León ha de vincularse a sendos campamentos levantados por las legiones VI victrix y VII gemina a la vera de los ríos Torío y Bernesga. En la impronta dejada por los campamentos de ambas legiones está el origen del trazo que configura el corazón de la actual ciudad de León.

En el año 910, el monarca García I instalaba su corte en el antaño campamento legionario. A los reyes leoneses se debe la definición de un hito legislativo trascendental, ya que durante el reinado de Alfonso IX, en el año 1188, se convocan las primeras cortes de inspiración pre-democrática existentes en Europa, reconocidas por la UNESCO como «el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo».

A comienzos del tercer milenio, León es un núcleo urbano experto y lleno de vida, cuya identidad cultural se ha forjado a lo largo de los siglos. Fiel a la heráldica de la memoria, conserva un casco histórico con empaque de obra maestra que se despliega en el hermoso catálogo de palacios, iglesias y monumentos. Perfecto decorado al que también se asoma el rostro del futuro, bien explícito en edificios de perfil audaz y cosmopolita.

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Uno de los ingredientes básicos en la forma de ser leonesa es, sin duda, el Camino de Santiago, viaje cultural e iniciático que ha moldeado en buena medida el perfil de la capital. La visita a la ciudad tiene como primera y obligada referencia a la Catedral, iniciada a mediados del siglo XIII y cuyo el elemento más característico es el conjunto de vidrieras, incluido entre los grandes hitos europeos en su género.

Otro hito patrimonial irrenunciable es el legado romano. En León puedes viajar en el tiempo veinte siglos atrás y sentirte un legionario más en su Centro de Interpretación de la Casona de Puerta Castillo. Sede de la Legio VI Victrix durante las guerras cántabroastures (h.29 a. C.), fue su heredera, la Legio VII Gemina, de la mano del General y Emperador Galba, su fundador, a quien debemos la base sobre la que se asienta el León actual. Sus murallas del s. III d. C., sus criptas arqueológicas, su centro de interpretación, nos recuerdan la grandeza de las águilas romanas

La calle Ancha es una de las más interesantes del entramado urbano, hecho que queda patente en los distintos edificios decimonónicos que la jalonan. El palacio del Conde de Luna, mansión nobiliaria recientemente restaurada que se sitúa a pocos metros de la iglesia de Palat de Rey, ordenada construir por Ramiro II a mediados del siglo X. El ayer y el hoy de León queda patente en la Plaza Mayor, castizo espacio que ha sido, a lo largo de los siglos, centro de charla y encuentros, además de acoger los mercados semanales que se celebran los miércoles y sábados.

El Palacio de los Guzmanes es considerado el más importante monumento civil de la ciudad y a su frente se sitúa la casa de Botines, obra de Antonio Gaudí construida en la última década del siglo XIX. Un poco más al norte se dibuja la basílica de San Isidoro, una de las expresiones más completas del arte románico en España, auténtico documento en piedra de lo que fue el Reino de León. Su Panteón Real, con una de las decoraciones pictóricas más relevantes del románico europeo, acoge los restos de distintos monarcas leoneses. Entre los muros del renacentista convento de San Marcos, antiguo hospital jacobeo y hoy Parador de Turismo, estuvo preso Francisco de Quevedo entre los años 1639 y 1643.

La oferta cultural de la ciudad se completa con espacios museísticos como el Museo de León, el museo más antiguo de la provincia, dedicado a narrar la historia de la misma a través de la arqueología, el arte y la etnografía. El Museo de San Isidoro, donde se puede visitar el Panteón de los Reyes, con sus elaborados frescos en un excepcional estado de conservación, su excepcional biblioteca, el claustro románico más antiguo de España, y el tesoro, formado por una selección de piezas procedentes, en su mayoría, de donaciones reales, entre las que se encuentran el Cáliz de doña Urraca (siglo XI). El Museo Sierra Pambley, ubicado en un viejo caserón del siglo XIX en la plaza de la Catedral, ofrece al visitante la posibilidad de recorrer la vivienda, buen ejemplo de casa burguesa.

 Cerrando el paseo por esta ciudad que ha sabido crecer sin renunciar a sus orígenes, nos encontramos con el edificio que alberga el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), obra de gran reconocimiento internacional en cuyo interior se exponen los más radicales movimientos de la vanguardia. Fantástico broche de oro en el decorado urbano de este León del siglo XXI.

La ciudad de León está situada en el noroeste de la Península Ibérica y es uno de los enclaves más importantes del Camino de Santiago Francés. Nudo de comunicaciones entre importantes regiones de la Península Ibérica, por la provincia leonesa discurre también la vía de la Plata. Desplazarse en tren es cómodo y rápido, destacando el AVE a sólo dos horas de Madrid

León está lleno de rincones y enclaves con historia y recuerdos transitados, de ahí que conserve esa magia de épocas pasadas y que transportan al viajero sin salir de la modernidad de una ciudad en constante renovación y modernidad cultural, artística y social dando lugar a una mezcla de áreas y luces que cohesionan las características que hacen de León un lugar con un espacio y una luz singular. Las numerosas zonas peatonales se complementan con una infraestructura de carriles bici y un servicio público de préstamo de bicicletas.

Las zonas verdes son cada vez más extensas y con mayor dotación de juegos infantiles y de ocio, como por ejemplo, la Granja, el paseo de La Condesa, el paseo de Papalaguinda, la ribera del río Bernesga, y los parques municipales, diseñados con numerosos elementos ornamentales y paseos arbolados, perfectos para pasear o hacer deporte.

Ciudad devota de sus costumbres y tradiciones, el calendario festivo no da tregua en León a lo largo de todo el año. En pleno mes de febrero, la vida normal queda aparcada con motivo de los Carnavales. Con la llegada de la primavera, miles de personas salen a las calles para vivir la solemne Semana Santa, fiesta declarada de Interés Turístico Internacional. Un total de 16 cofradías penitenciales algunas de ellas con más de 400 años de antigüedad, desfilan por las calles de León con grupos escultóricos pertenecientes a reconocidos maestros de la imaginería, como Juan de Juni, o Víctor de los Ríos. De forma paralela, el Entierro de Genarín aporta un contrapunto irreverente y lúdico a uno de los festejos con mayor arraigo en la capital.

Tradición viva desde hace ocho siglos, los regidores municipales acuden el último domingo de abril a San Isidoro, para hacer entrega de una arroba y dos hachones de cera. Se trata de Las Cabezadas, una manifestación que debe su nombre a las tres reverencias que se hacen mutuamente ambas corporaciones, después de mantener una pugna dialéctica sobre si la entrega del presente resulta obligatoria o de foro. La disputa siempre queda en tablas y aplazada para el año siguiente.

Las fiestas de San Froilán en honor al patrono de la diócesis tiran fuerte de las mejores sensaciones locales. Dan comienzo con Las Cantaderas (domingo anterior al 5 de octubre) conmemoración de la batalla de Clavijo y el final del tributo de las cien doncellas leonesas que se entregaban anualmente a los califas musulmanes. La romería al cercano pueblo de La Virgen del Camino se completa con el desfile de pendones y carros engalanados.

La Navidad es un período que despierta evocaciones tan propias como el canto del ramo, las pastoradas y el Festival Internacional de Magia, que provoca una suerte de alquimia colectiva entre los protagonistas y los fascinados espectadores.

La música es el eje sobre el que gira buena parte de la agenda cultural, gracias a iniciativas de tanto calado como el Festival Internacional de Órgano Catedral de León, o el Purple Weekend, festival de inspiración mod que llena León de ritmos musicales, desenfado, color y una estética que nos acerca a la década de los 60.

La Semana Internacional de la Trucha, a comienzos de verano, programa distintas actividades culturales, gastronómicas y deportivas que giran en torno a la reina de los ríos provinciales. Por su parte, el Torneo Magistral Ciudad de León reúne en sus sucesivas ediciones a lo más selecto del panorama ajedrecístico mundial.

Ciudad maestra del beber y del vivir, la oferta patrimonial y turística leonesa tiene en la gastronomía uno de sus principales hilos conductores. El paladar se divierte a lo grande con una serie de platos de referencia que parecen condensar la historia culinaria de estas tierras. Un convite de raíces clásicas debe incluir alardes de tanto gusto como la cecina, chorizos, morcillas y otros derivados del cerdo, o bien las clásicas sopas de trucha. Capítulo aparte merecen las carnes, el castizo cocido y distintos manjares procedentes de la exquisita huerta local. Auténtico festín de sabores que se redondea gracias al apartado de postres, surtido de tentaciones golosas que suponen todo un lujo para los sentidos.

Muchos restaurantes apuestan, sin embargo, por una cocina vanguardista e intuitiva, aunque siempre inspirada en la exquisita despensa provincial. Tradición y renovación no están reñidas en este tipo de gastronomía contemporánea, de aires refrescantes y creativos, pero muy comprometida con las materias primas de la tierra.

El maridaje entre el vino o la cerveza y las tapas, extraordinarias creaciones alimenticias que forman parte de la cultura popular leonesa, adquiere categoría de auténtico arte en el Barrio Romántico o el Barrio Húmedo, trufados ambos de bares, mesones y tabernas. El ritual obligado del picoteo abarca desde antológicas tablas de quesos y embutidos hasta memorables pinchos de tortilla, patatas picantes, pulpo, calamares o las llamadas “tapas del papón”, una cazuela de garbanzos y espinacas con bacalao que se sirve con motivo de la Semana Santa, acompañando a la clásica limonada. legado el buen tiempo, León se puebla de terrazas, espacios de encuentro, abarrotadas de charla y risas.

La zona del casco antiguo cobija numerosos negocios de sabor añejo y tiendas tradicionales que ofertan infinidad de caprichos y detalles para todos los bolsillos. Son muchas las opciones y tentaciones centradas en productos típicos y artesanales nacidos de las sabias manos de los orfebres locales. Si nos decantamos por regalos relacionados con la alimentación, una buena opción consiste en acudir al mercado de la plaza Mayor o al del Conde Luna, sin perder de vista los distintos establecimientos consagrados a los gourmets.

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