Ourense nació como Aquis Auriensis, la ciudad del oro y del agua. Así la llamaron los romanos, que hace dos mil años fundaron un primitivo asentamiento al pie de As Burgas, fuentes en las que aún hoy continúa manando el agua a más de 60ºC. La ciudad vive desde sus orígenes en estrecha relación con sus manantiales termales, que aquí abundan en cantidad y caudal, uno de los mayores de Europa. Cualquier momento del día es bueno para disfrutar de un baño caliente al aire libre en sus muchas instalaciones, sea verano o invierno.

La ciudad es una encrucijada natural de caminos en la que el río Miño (y los puentes que lo cruzan) ha dado forma al paisaje. A medio camino entre la Galicia costera y la España interior, la ciudad siempre ha tenido vocación de proyectarse al exterior, lo que con toda seguridad le ha conferido ese sentido de la hospitalidad que cautiva al visitante.

En las plazas y callejuelas de su Centro Histórico se palpa bien este carácter amable, con animadas terrazas a la sombra de monumentos como la Catedral de San Martiño. Su apretada agenda cultural, la variada oferta comercial y su magnífica gastronomía acaban de perfilar una ciudad, Ourense, que destaca por su calidad de vida.

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Ourense es conocida por sus aguas termales, que aquí se disfrutan de forma única. A orillas del río Miño,al aire libre y rodeadas de naturaleza, o en instalaciones inspiradas en los onsen japoneses, termas como Outariz, Chavasqueira o Muíño da Veiga son lugares pensados para desconectar de la rutina a través del baño. No en vano, los romanos, que eran grandes aficionados a estas aguas, escogieron asentarse aquí hace dos mil años, en los alrededores de las fuentes de As Burgas. De estos manantiales continúa hoy brotando el agua caliente, que se puede disfrutar en una piscina al aire libre en pleno centro, a solo unos metros de la Plaza Mayor.

Junto con el agua, la piedra también es una buena excusa para visitar Ourense, alma de una Centro Histórico que merece la pena pasear con calma deteniéndose en sus muchos rincones; estrechas callejuelas y animadas plazas con soportales, cruceiros y bellas fuentes procedentes de los monasterios románicos de la provincia. Uno no debería dejar  visitar su Catedral de San Martiño y admirar la policromía de su Pórtico del Paraíso.

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Puerta al noroeste atlántico desde la mesa, Ourense es un nudo de comunicaciones, de especial tradición ferroviaria, bien conectado con toda la península. Es la primera ciudad de Galicia en sumarse a la Alta Velocidad, lo que la sitúa a apenas 4 horas y media de Madrid, 40 minutos de Santiago de Compostela y 1 hora de A Coruña. Desde su estación de tren, un precioso camino por los arcos de su Puente Mayor conecta con el centro de la ciudad en apenas 20 minutos.

Por carretera dispone de buenas comunicaciones con toda España y también Portugal, país con el que guarda una estrecha relación, con la frontera a apenas 60km.

Los aeropuertos más próximos se localizan Santiago (150 km) y  Vigo (100 km). En Portugal, el Aeropuerto Internacional de Oporto (a sólo 200 km) cuenta con interesantes conexiones con las principales ciudades de Europa.

La ciudad, con pendientes poco pronunciadas y trazado longitudinal, es de distancias cortas, cómoda para recorrer a pie y sin prisas.

UN ENTORNO INIGUALABLE

La ciudad es la lanzadera perfecta para conocer el resto de la provincia , de historia y paisajes increíbles. Destaca la Ribeira Sacra y sus cañones del Sil, auténtico espectáculo de la naturaleza  y la viticultura donde además abundan joyas románicas como el Monasterio de San Estevo, De interés son también  las villas de Allariz, Celanova o  Ribadavia o las comarcas vinícolas de Ribeiro, Monterrei y Valdeorras, todas denominación de origen.

Quizás por estar situada en una encrucijada natural de caminos, Ourense es una ciudad que se vive en la calle, dinámica y bulliciosa. A lo largo todo el año las artes y la cultura se dan cita con una apretada agenda de eventos para todos los públicos, con citas de referencia como su Festival Internacional de Cine (OUFF), el más antiguo de Galicia, los ciclos de música culta Enclave de Cámara y Pórtico do Paraíso (programando conciertos en un marco excepcional como es la Catedral) o las diferentes muestras de teatro infantil, universitario e internacional que se programan a lo largo del año.Mención aparte merecen sus fiestas tradicionales, en las que la ciudad se vuelca, y que evocan el calendario agrícola: los Magostos para recibir al otoño (cuando se prueba el vino nuevo y las primeras castañas) y los Maios la primavera, con estructuras de flores y musgo alrededor de las cuales se cantan las coplas, composiciones satíricas sobre temas de actualidad. Su Entroido (Carnaval) es un verdadero festival de máscaras, música, subversión y buen humor. Imprescindible acudir siempre con disfraz.

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 Ourense conjuga en su gastronomía lo mejor de la Galicia de interior y la costera, de la que adoptó la afición al pulpo: hervido en cazuela de cobre y condimentado con oliva y pimentón, es quizás su plato más representativo.La cocina aquí es honesta y de elaboraciones sencillas, que ceden todo protagonismo a la excelencia de las materias primas de producción local: los productos de la huerta, las carnes de cerdo y caza, las setas, las castañas… La región cuenta además con una de las pocas denominaciones de origen para pan, el de Cea, y cuatro vínicolas; Ribeiro, Monterrei,Valdeorras y Ribeira Sacra.

Una buena opción para descubrir este panorama gastronómico es callejear la zona de bares y tabernas de Os Viños, en los alrededores de la Catedral, donde disfrutar de bocados y tapas a buen precio y en mejor compañía, especialmente si esos días la ciudad celebra alguno de sus concursos de pinchos. También en sus restaurantes se aprecia la buena armonía entre la tradición y vanguardia de la cocina ourensana, galardonada con 4 soles Repsol y una Estrella Michelín, la del Restaurante Nova, que regentan los jóvenes cocineros Daniel Guzmán y Julio Sotomayor defendiendo su cocina «de raíces»

Cuna de conocidos diseñadores como Adolfo Domínguez, Roberto Verino o Purificación García, Ourense es una ciudad de gran tradición téxtil que sorprende por su oferta de boutiques de primeras marcas en moda y complementos. Junto a las grandes firmas proliferan también jóvenes creadores locales con originales y arriesgadas diseños que enamoran. Estilo y tendencia reinan así en los escaparates de céntricas calles peatonales como Santo Domingo, Rúa da Paz, Lamas Carvajal o el Paseo; todas referencia imprescindibles para una tarde de shopping y ejemplo de la buena salud del comercio local ourensano. Los amantes de la artesanía tampoco querrán perderse la calle Colón, con curiosas propuestas hechas a mano en bisutería, juguetes, decoración, cosmética…

En el apartado gourmet, uno no debería irse de Ourense sin pasear por el tradicional mercado de abastos, en el centro de la ciudad, y su rianxo, puestos al aire libre de venta de verduras recién traídas de las huertas de los barrios. Una botella de vino de alguna de las 4 denominaciones de origen de la región, o incluso de licor (café, de hierbas o de orujo) son buenas opciones para llevarse de recuerdo, así como los marron glacé, las hogazas de pan de Cea, los pastelillos almendrados o los embutidos de cerdo.

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