Alegría. Quizás sea alegría la palabra que mejor resume la esencia de Sevilla. Una ciudad de casi 3000 años de historia que enamora por el estilo de vida de sus habitantes, un pueblo abierto y hospitalario que sabe disfrutar y compartir cada momento.

Y es de sus mágicas calles de donde nace ese espíritu que hace especial a Sevilla, rincones cargados de historia y enriquecidos por los diferentes pueblos que la habitaron y que han dejado en ella una huella que los sevillanos no quieren borrar. Un legado que ha conformado a lo largo de siglos el patrimonio cultural, monumental y artístico que podemos admirar en sus calles, en sus museos, en sus fiestas y su gastronomía.

El clima es otro de los atractivos de la ciudad más valorados por el visitante con unos 300 días de sol al año, una extensión de la calidez de su gente que hace posible que las calles sean el escenario donde cada día se escenifica la apasionada vida de los sevillanos. La Semana Santa y la Feria de Abril, dos de las fiestas más importantes del mundo, reflejan esa pasión en forma de polos opuestos, la alegría y el dolor vividos con la misma intensidad. El Flamenco, declarado patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO, que aparece a cada paso en la ciudad que lo vio nacer. Su inigualable gastronomía, un referente mundial que también sale a la calle en forma de las conocidas Tapas, otro de los ejemplos de que en Sevilla todo se disfruta y se comparte en compañía de otros.

Sevilla es en resumen una ciudad que se mantiene viva todo el año, con una continua oferta cultural, musical, deportiva y de ocio que invita a visitarla en cualquier momento y descubrir en primera persona la verdadero atractivo que la ciudad encierra: ¡en Sevilla nos encanta la gente! – We love people!

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Sevilla destaca por sus innumerables monumentos. Pero si hay un símbolo en la ciudad, ese es la Giralda, la torre coronada por el Giraldillo,  la veleta que nos observa desde sus 100 metros de altura. A sus pies, la  mayor Catedral gótica del mundo.

La ribera del Guadalquivir te sorprenderá con deslumbrantes edificaciones como la Torre del Oro, construida en el siglo XIII como parte del sistema defensivo de la ciudad. La  Plaza del Triunfo  con el Archivo de Indias, te encandilará de camino al Real Alcázar, el palacio real en uso más antiguo de Europa.

No te puedes perder, o mejor, piérdete por el Barrio de Santa Cruz, laberinto de pequeñas y estrechas calles, plazas y frondosos patios.  Sal por los Jardines de Murillo hasta llegar a la Plaza de España, encuadrada en el Parque de María Luisa, uno de los conjuntos más espectaculares de la arquitectura regionalista y símbolo de la Exposición Iberoamericana de 1929.

No te vayas sin ver  la mayor estructura de madera del mundo.  Del arquitecto berlinés Jürgen Mayer el Metropol Parasol (Las Setas). Con más de 3.000 piezas de madera; es un   espacio que consta de un museo con restos romanos (Antiquarium), un mercado de abastos, una plaza elevada y una pasarela-mirador con bar y restaurante en donde hacer una pausa mientras disfrutas de Sevilla en 360º.

Sevilla forma parte de la primera línea ferroviaria de alta velocidad que se construyó en España. Por ello podrás llegar a la estación de Sevilla – Santa Justa en líneas de alta velocidad desde Córdoba, Madrid, Zaragoza y Barcelona en la línea suroeste-noreste de AVE y desde Málaga a través de trenes AVANT.

Cuando estés en Sevilla, te proponemos dos originales opciones para recorrer la ciudad. Una de ellas, la más clásica, es la de pasear por la ciudad en coche de caballos. Existen varias paradas oficiales en el centro de la ciudad, pero los coches de caballos también pueden recogerte en tu hotel o en el punto de la ciudad que desees. Otra forma es en barco, navegando por el tramo urbano del río Guadalquivir, desde donde obtendrás una visión panorámica de los monumentos cercanos al río. También podrás conocer la ciudad con los autobuses turísticos que parten de la Torre del Oro.

La ciudad ofrece bus urbano, metro,  tranvía y taxi, pero además podrás hacer uso de la bicicleta y pasear por los más de 140 kilómetros de carril.

La Alameda de Hércules no es sólo es el parque público más antiguo de Europa, es también la zona de ocio joven más conocida de la ciudad. Un gran espacio peatonal repleto de bares y restaurantes con distintas personalidades muy frecuentado por turistas y estudiantes extranjeros.

Descubre el  “Muelle de Nueva York” desde el que antaño salían las líneas que partían hacia Estados Unidos.

Se trata de un amplio paseo fluvial recientemente renovado que cuenta con kioscos y mesas tipo picnic. Las hamacas junto al río y el ambiente relajado e informal atrae cada día a más gente. Sin duda una de las zonas más en tendencia de Sevilla.

Sigue hasta el “Muelle de las Delicias” con su nueva oferta de ocio, Acuario de Sevilla, Noria panorámica y en verano cine al aire libre a orillas del Guadalquivir.

La gastronomía de Sevilla es tan rica como variada: recetas de antaño que han pasado de generación en Generación, donde se funden la cocina tradicional y la moderna; deliciosos platos, hacen que la oferta gastronómica sevillana sea considerada de primer nivel.

Aunque en Sevilla podemos encontrar excelentes restaurantes de cualquier especialidad, tanto nacional como internacional, la gastronomía sevillana encuentra sus verdaderas señas de identidad en el “tapeo”.

Para llegar a conocerla es necesario probar la gran variedad de tapas que se ofrecen en bares y tabernas.

La fritura de pescado conocida como “pescaíto frito” es casi de obligación, especialmente los boquerones, las puntillitas y el cazón en adobo. El “tapeo” no sólo incluye el simple acto de comer y beber, sino que es un acto social cuyo protocolo ha sido estrictamente descrito por los conocedores del tema: es necesario armonizar los sabores en una escala de intensidad y en momentos espaciados.

Las tapas encuentran su mejor aliado en el vino de jerez, la manzanilla o los amontillados; pero el cálido clima sevillano aconseja la fría cerveza. Y si tu escapada de verano se centra en la ciudad andaluza prueba su gazpacho, mezcla de pan, agua, ajo, tomate, pimiento, vinagre y aceite de oliva, servido en vaso o en plato cuando se acompaña de guarnición.

¡Salir de compras por Sevilla! Nuevas tiendas, cadenas internacionales, alta costura y mercadillos tradicionales se alternarán en tu paseo por Sierpes, Tetuán y sus calles adyacentes. Sevilla tiene una extendida actividad comercial basada en la tradición artesanal, centrada en la cerámica y la alfarería. La cerámica artística tradicional fue enriquecida con el aporte del vidriado y las técnicas orientales que lograron un estilo sevillano propio.

El mejor lugar para que adquirieras azulejos andaluces o piezas de artesanía es la calle Alfarería, Callao o Antillano Campos en Triana. En la calle Alcaicería podrás encontrar a tu paso piezas de bordado típicas como mantas, mantillas, bordados y encajes e instrumentos musicales estrechamente vinculados a la cultura flamenca.

Pasea por Soho Benita;  la marca con la que los comerciantes de las calles Pérez Galdós, Santillana, Ortiz de Zúñiga, Don Alonso el Sabio, Golfo y Plaza del Cristo de Burgos en Sevilla quisieron identificarse cuando se unieron en un proyecto con el shopping alternativo y creativo por bandera. En sus locales podrás encontrar arte, moda, complementos, diseño, libros o gastronomía. A lo largo del año, el barrio se llena de celebraciones que lo hacen aún más especial.  Sigue por la Calle Regina, de manera de ser desenfadada y  gusto por los productos locales. Situada a continuación de Las Setas de Sevilla, allí podrás encontrar establecimientos como un café cultural inspirado en una mercería en la que se dan clases de costura, una tienda con artículos de los años 70 y 80 o un espacio de moda vintage

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